No era nuestro momento

#AE
Ya fuimos y volvimos, pero seguimos en las mismas
somos como el mar que se estrella en las rocas con cada oleada, el algo natural, incluso constante, no paramos pero encima a veces hay marea alta. INSUFRIBLE.

El no deja sus tontos celos, su inseguridad lo tiene cegado. Ya empieza a subirme el autoestima haciéndome pensar que de verdad le importo tanto a los galanes que me inventa y que de verdad tengo tantos admiradores. De no tenerlos ni dudaría en poder conseguirlos. El se martiriza día y noche con #M, sin saber que mi relación con él no es tanta como yo quisiera, poco hablamos y menos nos vemos, pero yo no voy a darle la seguridad que él necesita, si él quiere verme y pintarme como “una cualquiera” que así sea y mejor decida largarse. Me merezco alguien que confíe en mi y que me quiera de verdad, alguien que no se permita enojarse para aprovechar y ofenderme. Yo sé quien soy y si él no lo sabe o no se ha dado cuenta, alguien más lo hará.

Sabíamos que el camino y la decisión de estar junto no iba a ser fácil, pero nos portamos como si fuera nada o como si fuéramos desconocidos o nuevos. Quisimos que fuera fácil pero simplemente no lo ha sido y menos hemos sabido adaptarnos. Habríamos de ser maduros y decidir dejarnos por la paz y un poco de sanidad mental. Pero ni paz, ni madurez, ni nada.

Me costó mucho abrirme con él, no siento que el haya construido el sedimento que necesitábamos (o que yo necesitaba) claramente el suelo no era fértil, mucho menos plano y con justas ganas me calificaba de fría, seca,  inmadura. La verdad es que lo debatí muchas veces y otras tantas me ofendían ese tipo de comentarios… quizás la realidad era que me quedaba el saco y no quería darme cuenta o mejor dicho, que el se diera cuenta. En ese momento era difícil y luego la niña orgullosa… no había manera de aceptar que fuera mi culpa. Después recordé que no siempre había sido así, mas bien yo era así con él. Cómo esperaba flores y frutos, donde hay sombra? Donde llueve y no hay sol? Donde no se riegan las plantas, más bien las ahogan… no ví en ningún escenario la forma de echar raíz, no nos dimos ni el tiempo ni espacio, sólo estábamos… sin sol.

Honestamente me parece que no estábamos dispuestos a comprometernos, no estábamos listos o no estábamos acostumbrados, ya habíamos perdido la pauta o mas bien estamos empolvados un poco. En realidad tiene poco que deje a #G y eso no significa que lo haya dejado de querer y mucho menos que lo haya olvidado – pero a #AE se le olvidó, yo quise fingir también. Que quede claro que ese no fue el pretexto, simplemente me doy cuenta que quisimos correr y a las plantitas hay que darles tiempo, dedicación, agua y sol… todos los días.

No era el momento o no era nuestro momento.

green
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